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Archive for 27 febrero 2011

¿La formación de emprendedores se aprovecha?

Leyendo hoy el dossier de prensa que tan amablemente nos hace llegar la Confederación Vallisoletana de Empresarios, a través de su red social para empresarios Visnes, nos ha llamado la atención un artículo de El Norte de Castilla que comenta un estudio elaborado por Ocio Network y dirigido por Alejandro Suárez, autor del libro ‘Ha llegado la hora de  montar tu empresa’, denominado Estudio de hábitos emprendedores.

Según dicho artículo al 61,8% de los castellanos y leoneses les gustaría montar su propia empresa en los próximos años, pero solo el 23,7% sabría cómo hacerlo sin ayuda externa. Además, el 42% no sabe que existe una opción de pago único por la prestación de desempleo que facilita el emprender un negocio.

El estudio revela que revela que el 51,9% de la población estaría dispuesto a crear su propia empresa si se encontrase en paro y que solo el 15,3% de los entrevistados considera que la Administración fomenta la creación de empresas.

EI 87% de los encuestados creen que habría que modificar las normativas actuales en España para facilitar la creación de empresas, una opinión en consonancia con la media de los entrevistados en el resto de España. Asimismo, el 78,6% de los castellanos y leoneses manifiesta que habría que proteger más a las personas e instituciones que invierten en nuestro país con el fin de fomentar iniciativas emprendedoras.

En relación a las trabas administrativas, el 82,4%, cree que habría que agilizar los procesos de tramitación para abrir una empresa nueva en España. En esta misma línea, el 81,7% de los encuestados en Castilla y León afirman que no se ofrece suficiente información desde las instituciones para promover el autoempleo entre la población.

Finalmente, el 89,3% de los entrevistados en la región concluyen que ha llegado el momento de favorecer la creación de empresas en nuestro país, una opinión que comparten el 88% de los encuestados en toda España.

Nuestra opinión sobre dicho estudio es que se trata de uno de más de los miles que se hacen periódicamente, que seguramente está financiado por alguna institución pública y que consideramos que no llega al meollo del problema, limitándose a lo obvio y manido.

Es cierto que las Administraciones pertinentes deberían tener en cuenta alguna de las conclusiones para mejorar, pero sacar a relucir ahora que la población no tiene información, que las trabas son elevadísimas y que hay que favorecer la creación de empresas nos parece a estas alturas de la comedia un brindis al sol.

El artículo nos sirve sin embargo, de argumento para exponer nuestra experiencia, que creemos que puede servir para mostrar la realidad del apoyo a las personas que desean crear una empresa.

Desde el año 2005 dirigimos y coordinamos programas de formación y apoyo a emprendedores, financiados por diversas administraciones. Además desde 2007 formamos parte del grupo de consultores de la Fundación Incyde del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, habiendo participado en más de 45 programas de apoyo a la creación y consolidación de empresas.

Nuestra experiencia en este ámbito nos dice que por lo general y salvando algunos casos,  los destinatarios de esos programas; que son caros y que pagamos todos los ciudadanos; no aprovechan como deberían las oportunidades que se les ofrecen, teniendo que estar detrás de ellos para completar las actuaciones previstas y para que elaboren la documentación prevista desde el inicio y con la que se comprometieron.

Amalio Rey, en su post “Formando a emprendedores innovadores” y hablando del proyecto formativo que están llevando a cabo en Granada (Máster Executive para Emprendedores Tecnológicos e Innovadores, promovido por la agencia de desarrollo local Promálaga con la escuela de negocios Esesa y Emotools), detalla algunos principios que debería cumplir un programa de formación de emprendedores, a saber:

  • La selección de participantes es crítica
  • Aprender-haciendo significa trabajar sobre los propios proyectos y no sobre ideas ficticias. Todo lo que se enseñe debería poder aplicarse a los propios proyectos.
  • Dedicar más tiempo al desarrollo de habilidades, competencias y herramientas y menos a la adquisición de “conocimientos” y contenidos que se pueden encontrar con facilidad en Internet
  • Primar la diversidad de perfiles y proyectos para favorecer la colaboración y la innovación multidisciplinar. Mientras más complementarios sean, más hibridación. Mientras menos se solapen y disputen los mismos mercados, más sinergias y menos resistencias a colaborar.
  • Los tutores de los proyectos tienen que ser también emprendedores.
  • Priorizar una transmisión acelerada de experiencia por parte de emprendedores ya rodados, por eso de que una buena formación es la forma más barata de comprar experiencia.

Lo primero es que estos principios son válidos para la formación de cualquier tipo de emprendedores (sean tecnológicos o no) ya que si no son innovadores difícilmente podrán sobrevivir en el mundo actual.

Además, a estos criterios se les debería unir la realización de una adecuada selección basada en los siguientes criterios:

  1. Talento: vocación, aptitud y cualidades para desarrollar un proyecto empresarial
  2. Convicción de emprender: estar decididos a crear su empresa en el plazo máximo de un año, o que la hayan creado recientemente
  3. Disponibilidad para implicarse e invertir el tiempo de dedicación exigido por el programa
  4. Proyecto: presentar un proyecto o “idea de negocio” de carácter innovador que sirva de base para la creación de la futura empresa.

Estos criterios, con los que coincidimos plenamente y que aplicamos cuando podemos y nos dejan (lamentablemente muchas veces hay que trabajar con grupos ya formados y con los que no has tenido oportunidad de influir en la selección), facilitarían un mejor aprovechamiento de los recursos puestos a disposición de los potenciales emprendedores.

En resumen, seguramente haya personas en Castilla y León o en España que no tienen información sobre cómo crear una empresa, pero en un entorno como el actual en el que la información es incluso excesiva, dudo que a esas personas el adjetivo que mas les cuadre sea el de “emprendedores”.

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Anatomía del emprendedor/a


Continuando con un post anterior y ya más metidos en materia, queremos dar un paso más y tratar de dar respuesta a las preguntas planteadas a través de una radiografía a estos curiosos seres que parecen estar en peligro de extinción.

Cuando nace un bebé, apreciamos que es un niño o una niña pero, ¿hay algún rasgo que determine que esa personita va a pasar media vida luchando por su negocio, por el que apostará tanto?…

Puesto que realizar un estudio de este tipo nos llevaría años, vamos a centrarnos en la experiencia que hemos tenido con emprendedores. Dada la importancia que han adquirido las competencias en la gestión empresarial y en los procesos de selección, nos apoyaremos en este concepto para desarrollar el perfil que nos ocupa.

En primer lugar, creo que podríamos situar la visión espacial; el emprendedor tiene claro en su cabeza el negocio a desarrollar, es capaz de verlo con absoluta nitidez a pesar de las dificultades se surjan a corto o medio plazo.

La elevada valentía (en algunos casos también denominada instinto suicida) es otra de las características que consideramos definen a este tipo de personas: actúan como por impulso centrados en ese objetivo que es su empresa, sin importar las opiniones externas, la comodidad del trabajo para otros.

Otra característica muy relacionada con la anterior es la necesidad de logro que poseen estas personas. No se conforman con lo básico y necesitan más, necesitan realización profesional que encuentran en el desarrollo de su propio negocio.

La hiperactividad o inquietud ayuda a reconocerlos por la calle; al emprendedor se le ve venir de lejos puesto que continuamente está tratando de mejorar lo que está a su alrededor y de poner en marcha proyectos que afectan a diferentes áreas de su vida (no confundir con la fase maníaca de un trastorno bipolar).

Por último, creemos que la característica definitiva que nos ayuda a saber si la persona con la que subimos en el ascensor es un emprendedor es el tesón. La importantísima motivación con la que cuentan les impulsa a continuar, a buscar salidas y soluciones en lugar de quedarse estancados en las excusas y luchar por el proyecto personal.

Esta radiografía de competencias comunes, respalda la existencia de grandes emprendedores que, a pesar de la falta de formación, han puesto en marcha excelentes empresas.

Podríamos seguir citando características y competencias atribuibles a los emprendedores,  pero ¿ éstas características  definen únicamente a este colectivo? Si eso no es así, ¿cuál es el resorte  o desencadenante que convierte a un trabajador, con competencias definidas, en una persona que sacrifica en mayor o menor medida su ocio y tiempo por su negocio?

Esta es una de las líneas en las que las empresas deberían insistir, para conseguir intraemprendedores que desarrollen proyectos por y para la empresa, pero con el interés y motivación de proyectos propios. Pero esto será objeto de otro post.

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